martes, 3 de noviembre de 2015

CALEFACCIÓN EN CASTELLÓN

Se caen las hojas, comienzan las primeras lluvias, se sacan los jerseys gorditos del altillo y las sandalias se cambian por las botas. Es inevitable, el buen tiempo se ha ido y el invierno está cada vez más cerca. Por eso es el momento de comprobar que estamos preparados para recibirlo y no se trata de las provisiones, sino de nuestra forma de calentarnos.
Hace años que las estufas de leña han quedado relegadas a la curiosidad o al mero elemento decorativo. La realidad de hoy en día en materia de calefacción es mucho más sofisticada que la de hace unos años.
La forma más usual de calentar una casa es utilizando una caldera. Pero esto no significa limitarse a un solo tipo de aparato, las posibilidades que brinda una caldera son inmensas. Existen varios tipos, dependiendo de cuál sea el tipo de combustible que utilizan gas, gasoil, electricidad, o residuos. Las más demandadas son un topo de caldera que se denomina de condensación, ya que generan agua caliente sin emitir grandes dosis de humo, consumen poco gas y  son muy sencillas de mantener en buen estado. Otra buena opción son las Bajo NOx que se caracterizan por tener un consumo mucho más bajo que otras, pero también por expulsar humos mucho menos contaminantes y ser un aliado para luchar a favor del medio ambiente. Las calderas estancas por su parte son una buena opción para los más tradicionales porque realizan la combustión en un circuito cerrado. Otro método nada desdeñable son las murales, que tienen un circuito estanco que produce agua caliente y funcionan con un quemador de gas. Pero si lo que decide es optar por algo más novedoso, la solución está en las calderas de biomasa que utilizan sus propios residuos para generar la energía suficiente con la que calentar su casa.
Pero una caldera necesita un medio para calentar. Los más usuales son los radiadores, que es lo que prácticamente podemos encontrar en cualquier casa, pero hay más. Una opción interesante son los suelos radiantes. Llevan siglos utilizándose para calentar incluso en tiempos de los romanos. Tienen múltiples ventajas pero la más reseñable es que calientan de golpe toda la casa y el suelo está tan caliente que no hace falta llevar zapatillas.

Si se ha decidido a poner una caldera en casa debe contactar con profesionales para que le asesoren cuales son las mejores opciones para usted. 

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